5 habilidades blandas que necesita cualquier product designer para crecer en su carrera

Cada año se gradúan multitud de UX/UI designers y product designers.

Todo el mundo sale con prácticamente las mismas habilidades técnicas y los mismos conocimientos. ¿Qué es lo que hace que algunas personas se diferencien del resto?

No te voy a decir que tengas una perspectiva user centric o que tus diseños sean intuitivos para tus usuarios. Esto ya se entiende.

Se trata de algo más. No es cuestión de dominar a la perfección Figma o Sketch o de tener un portfolio que sea perfecto.

La diferencia está en las habilidades blandas.

1. Comunícate de forma efectiva (y asertiva)

Como diseñadores, tenemos que saber comunicar adecuadamente la historia que hay detrás de la propuesta, es decir, cómo se vincula con el objetivo que se quiere alcanzar y qué hace que la solución sea esta y no otra.

Y tenemos que saber comunicarlo tanto a perfiles de diseño como a otros perfiles que están más alejados de nuestra disciplina, como por ejemplo desarrolladores/as, traductores/as, product managers, etc.

 

 

Hacerlo implica saber comunicar todas las decisiones adaptando el discurso y en un lenguaje llano que pueda entender cualquier persona que no esté familarizada con la jerga. Si quieres hablar “en modo técnico”, déjalo para cuando te comuniques con el resto de perfiles de diseño.

Algunas guías:

  • No des por sentado que la otra persona tiene todo el contexto del proyecto
  • Da la información necesaria adecuada al perfil que tenga tu interlocutor/a: quizás alguien de producto no necesita el detalle de por qué el espaciado es de 32px, pero alguien de desarrollo, sí.
  • Comunícate de forma asertiva, es decir, de forma directa, segura y honesta, mostrando empatía y respeto.
  • Explica una historia con estructura, que tenga inicio, nudo y desenlace:
    • Contexto y objetivos
    • En qué ideas pensaste y con cuál te quedaste (y por qué)
    • La propuesta que presentas
    • Dónde necesitas feedback

Sobrecomunicar

Esto lo aprendí trabajando en Twitter: es muy importante sobrecomunicar. Puede ser que te dé la impresión de que has explicado treinta veces el proyecto y que el resto se cansará de oírte explicar la misma historia tantas veces.

Lo cierto es que en un equipo pasan muchas cosas a la vez, todo el mundo está centrado en su trabajo y habitualmente no recordamos al detalle qué está haciendo la otra persona.

Sobrecomunicar también te da más visibilidad y permite que tu mensaje permeabilice mejor.

2. Trabaja en equipo: comparte e involucra

Este punto está muy ligado con el anterior: vale que “solo tú puedes diseñar”, pero el equipo de desarrollo tiene que saber implementar la solución y el equipo de producto tiene que entender qué haces y cómo eso permite alcanzar el objetivo original.

Cuanto más compartas tus ideas y tus diseños, mejor. Podrás generar ideas, obtener puntos de vista e ideas que quizás no habías contemplado y unirás al equipo. No se trata de trabajar en un proyecto en cascada, se trata de alcanzar la mejor solución posible trabajando todos de forma conjunta.

3. Maneja bien el tiempo

Cuando empiezo un proyecto, suelo tomarme unos minutos antes de ponerme a trabajar para listar todo lo que tiene que pasar:

  • Cuándo habrá reuniones de sincronización y con quién
  • Si tengo que pedir assets a otro equipo, tengo que tener claro el tiempo que tardarán en entregarlos y cuándo necesito tenerlos yo para continuar trabajando
  • Si el proyecto requiere revisión por parte de otro equipo (sistemas de diseño, accesibilidad, etc.) también tengo que considerar que necesitarán un tiempo para poder evaluarlo y darme feedback

Con esto en mente, tomo como base la fecha ideal de entrega, y establezco una fecha límite para mí. Me explico: si tengo que entregar algo el 27 de febrero, me “obligo” a tenerlo acabado dos o tres días antes (esto es el margen para imprevistos) y tomando como base esta fecha de entrega, defino esos puntos de control que te mencionaba en la lista del párrafo anterior.

No siempre funciona, pero me da tranquilidad porque sé que está todo más o menos pautado.

 

Lo siento, no podía hablar sobre el tiempo y no incluir algo de Doctor Who 🫶

Protege tu tiempo

Dentro de “maneja tu tiempo” hay otro melón: tienes que poder reducir al máximo las interrupciones aleatorias. Estas son las tres principales que he detectado hasta ahora, te cuento cómo consigo intento manejarlas:

  • Mensajes en Slack que no son urgentes
    • Configuro un estado en Slack que indique que estoy en una fase de trabajo que requiere concentración y que contesto lento o que no contestaré Slack hasta las 17 h o la hora que sea.
  • Correos electrónicos informativos que hacen cambiar de foco
    • Reviso el correo del trabajo dos o tres veces al día: por la mañana, hacia la hora de comer y antes de acabar mi jornada.
  • Reuniones “seta” que aparecen sin que nadie te haya informado y sin que sepas si te aportarán valor o si tú puedes aportarlo:
    • Escribo a la persona que la ha convocado y le pregunto de qué va la reunión y qué espera de mí. Si es imprescindible, asisto a la reunión. Si no, aviso de que no iré, doy el motivo en la propia convocatoria de Google Calendar y después leo las notas de la reunión.

4.Flexibilidad y adaptabilidad

Diseñar no es un camino que sea siempre una línea recta. Tampoco lo es un negocio, que suele estar sujeto a los vaivenes del mercado, de la competencia y al propio caos interno que pueda haber dentro de la propia compañía.

Por este motivo tenemos que saber ser flexibles y aceptar los cambios. No me refiero únicamente al feedback, me refiero a que a veces se pausa o cancela un proyecto en el que has estado trabajando durante varias semanas.

Hay que saber ser flexibles y dejar ese proyecto a un lado, por mucho cariño que le tengamos, y también saber entender qué ha llevado a tomar esa decisión. Simplemente puede pasar que ese no sea el momento y que se haya optado por repriorizar el trabajo.

Estas situaciones están ligadas con la adaptabilidad: hay momentos en un equipo o en una empresa en las que parece todo caótico y hay mucha incertidumbre. Cuando pasa esto, lo único que se puede hacer es adaptarse a lo que va pasando y, si no hay proyectos en los que trabajar, invertir el tiempo solucionando el design debt y arreglando aquello que sabemos que está roto pero nunca hay tiempo de corregir.

5. Pregunta bien… y pregúntalo todo

Cuestiona las cosas. Cuando empiezas un proyecto o cuando llegas a una empresa, es posible que ya existan creencias y suposiciones muy arraigadas que nadie cuestiona porque ya están acostumbrad@s.

Preguntar el por qué de las cosas, cuestionarlo desde la curiosidad y el respeto y proponer nuevos puntos de vista harán que crezcas tanto tú como tu equipo.

Apuntes finales

Dominar todas estas habilidades no es fácil, y menos si a la vez también tenemos que invertir tiempo reforzando las habilidades duras (metodologías y programas de diseño). Pero, a la vez, la recompensa es considerable: esto es lo que a menudo diferencia un perfil senior de un junior.

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