Cómo presentar (bien) un proyecto de diseño

Cómo presentar un proyecto de diseño al cliente

Una de las cosas más importantes que harás como diseñador/a es presentar tu trabajo a otros.

Una buena presentación puede lograr que un diseño sea aprobado rápido o, por el contrario, se rechace a la velocidad de la luz y debas volver a empezar.

Me he encontrado varias veces en la situación de ver presentaciones de proyectos en los que lo primero (y único) que se muestra es el diseño… y a veces, con suerte, una guía de estilo.

Con este planteamiento no entiendo nada, básicamente porque me falta contexto, ver qué necesidad resuelve y qué objetivo tiene. Sin toda la información, solo estoy viendo cromos.

Así que aquí van 6 puntos que debes tener en cuenta para tener éxito presentando a stakeholders (usaré esta palabra como sinónimo de manager, CEO o similares).

¡Vamos allá!

A los stakeholders no le importa el diseño

Wait, what?

Como diseñadores tenemos tendencia a enredarnos en los principios del “buen diseño”, en cómo está ejecutada una sombra en concreto, cómo de proporcionado se ve todo…

… y esto es algo que un stakeholder no verá.

No porque no quiera, sino que simplemente no tiene el background que tenemos nosotros en todo esto. Para ellos la situación es la misma que empezar un libro por la mitad. No se enterarán de absolutamente nada.

Así que este no es el momento de educar en cómo se ha diseñado algo.

Hay que enfocarlo de otro modo. Para nosotros el diseño es la pieza central de todo, pero para los stakeholders es solo una pieza más de todo el ecosistema que manejan.

Habla el idioma de los negocios

Como ya expliqué en ‘Los diseñadores deben aprender negocio’, todo gira alrededor del negocio: objetivos, ventas, crecimiento, competencia, etc.

El stakeholder debe ver cómo tu diseño se integra bien dentro de todo esto y cómo soluciona un problema existente.

Por este motivo, es importante orientar la presentación a argumentar por qué el diseño resuelve el problema y no en repetir lo que el stakeholder ya ve: “el logo está a la izquierda y debajo tiene el menú, que…”

De aquí la importancia de respaldar las decisiones en datos reales: te ayudarán a argumentar y explicar mejor por qué has llegado a este resultado.

Y, de este modo, evitarás también el manido y temido “no termina de convencerme… pero no sé qué falla”.

Explica el contexto: de donde venimos a donde vamos

Está muy ligado con el punto anterior. Si llevas trabajando meses en un proyecto, hay muchas opciones de que durante este tiempo hayan sucedido multitud de reuniones y todos, en general, hayan perdido el hilo.

No está de más empezar la reunión haciendo una breve introducción a la toma de requisitos del proyecto. Al estilo:

El 15/03 hicimos una reunión para empezar a trabajar en el nuevo diseño de […] con el objetivo de mejorar las conversiones del blog”.

Seguramente te preguntarás para qué sirve esto. Con esta premisa volverás a poner a todo el mundo en la reunión, con el foco donde debe estar. Sino, probablemente estarás enseñando tu proyecto a quienes tienen la cabeza en otras reuniones o en lo que van a comer después.

Describe tu investigación

En el siguiente paso es momento de explicar las conclusiones a las que has llegado. Ya sea debido al estudio de las métricas de UI/UX, entrevistas con empleados y/o usuarios, investigación de la competencia, benchmark, etc.

Te ayudará a argumentar por qué tomaste cada decisión cuando muestres el diseño y te empiecen a hacer preguntas.

Es importante que cierres describiendo las conclusiones a las que has llegado.

Muestra el diseño…

…haciendo hincapié en las conclusiones que has explicado anteriormente.

De este modo, estarás explicando el diseño en palabras de negocio y no de diseñador (como te he dicho en el primer punto).

Con este enfoque podrán ver cómo el diseño que estás presentando encaja en el dibujo general y tiene potencial para resolver el problema existente.

Cuando presentes los diseños, no lo hagas mostrando de entrada el resultado final. Crea expectativa y, sobretodo, muestra todo el trabajo y esfuerzo que hay detrás.

En general el diseño se percibe como algo que “no requiere trabajo” y enseñándolo todo a las primeras de cambio no ayuda nada, porque se oculta todo el proceso previo.

Pide feedback

Intenta reunir las preguntas al final de tu presentación. De este modo te será más fácil contestarlas y no interrumpirán tu argumentación.

Eso sí: no lo hagas preguntando «¿te ha gustado?«. Con esta pregunta entrarás dentro del ámbito de la subjetividad y los alejarás de los datos objetivos.

Leí hace unos meses una propuesta para recibir feedback que me encantó. Consiste en hacer una lista con tres columnas en una pizarra o una hoja:

  1. Qué hay que mantener
  2. Qué hay que mejorar
  3. Nuevas iteraciones

A medida que van saliendo las opiniones, se escriben en una de las tres columnas. Así es más fácil abordarlas y continuar trabajando para mejorar el resultado.

Conclusiones

Como ves, presentar proyecto es todo un arte y, como todo, no se aprende de la noche a la mañana.

El aspecto más importante aquí es no olvidar que no hablamos con diseñadores y que hay que alinearse bien con los objetivos de negocio y con lo que se quiere conseguir con el rediseño.

Sin esto, estamos “pintando cosas en Sketch”.

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