El diseño necesita límites

El diseño necesita límites

Lo mejor que te puede pasar como diseñador es que te limiten.

Antes de poner el grito en el cielo y decirme que esto va en contra de la creatividad, déjame que me explique.

El límite es el cielo…

O eso dicen.

Cuando estaba empezando como freelance y un cliente me decía “no sé, tú misma, cualquier cosa me irá bien” automáticamente me emocionaba.

¡Wow! ¡Alguien que me deja total libertad para diseñar!
¿Brutal, no?

Pues no.

Poco tardé en darme cuenta de que esta frase encerraba muchos problemas. Significaba que el cliente no tenía ni la más remota idea de qué quería (y lo iría descubriendo durante el proceso) y que yo daría más vueltas que un ventilador.

Demasiadas opciones llevan a “parálisis por análisis”: demasiado entre lo que escoger nos paraliza (no te ha pasado nunca que vas a comprar y te ves pequeño/a delante de la nevera con decenas de tipos de yogures?).

… y por eso empecé a pedir límites

A fuerza de equivocarme varias veces y sufrir proyectos absurdamente eternos, empecé a plantear mi propia metodología (por llamarlo de algún modo).

Empecé a implementar la toma de requisitos (también conocido como brief) y no empezaba el proyecto hasta que no lo tenía absolutamente todo contestado.

¿Por qué? Porque así el cliente está obligado a pensar qué quiere antes de volverme loca.

Obviamente siempre había pequeños cambios a lo largo del proyecto, pero no significaban rehacerlo todo decenas de veces.

Con el paso del tiempo descubrí que también necesitaba otro tipo de límites que no eran solo de definición de producto.

Necesitaba límites para crecer profesionalmente.

Ponte límites y crece como diseñador/a

Te estoy oyendo desde aquí: ¿cómo? ¿más límites?

Siempre tendemos a pensar que “con más tiempo el proyecto hubiera salido mejor”, pero esto es una mentira como una catedral.

Por lo general somos bastante malos en gestionar bien el tiempo (algo que se aprende con la experiencia, todo hay que decirlo) y más tiempo solo suele suponer que se empieza en el proyecto más tarde porque el plazo de entrega es también más tarde. No implica “trabajar más en ello”.

Leí una entrevista a Jessica Walsh (socia de Stefan Sagmeister) en la que explicaba que ponerse límites en la paleta de color, solo trabajar con una herramienta -o incluso una forma- hacen que tengas que salir fuera de tu zona de confort y puedas alcanzar resultados inesperados.

Pone como ejemplo la identidad que se creó en Sagmeister&Walsh para Appy Fizz. Después de darle muchas vueltas, vieron que, al tratarse de una bebida carbonatada, había muchas burbujas.

Y, ni cortos ni perezosos, decidieron basar toda la identidad en una figura geométrica: los círculos. Y la paleta cromática fue restringida a los colores de la marca: negro, rojo y blanco.

Este es el resultado:

Bodegón - Appy Fizz (Sagmeister)
Habitación - Appy Fizz (Sagmeister)
Botella - Appy Fizz (Sagmeister)
Modelo - Appy Fizz (Sagmeister)

Brutal, ¿verdad?

Personalmente a veces me pasa que no empiezo algún proyecto porque pienso: con este software -que no tengo-, lo haría mejor. O con esta tipografía. O con un equipo más potente.

Y así hasta el infinito… haciendo que no empiece nunca.

Empieza a abrazar los límites y tómalos como algo positivo que pondrán a prueba tus capacidades para sacar un buen resultado.

Tener todas las herramientas, todas las posibilidades y ningún límite, además de ser una situación que no se dará nunca, no nos hacen ningún bien.

Simplemente, sé consciente de qué límites tiene ese proyecto y empieza a trabajar con ellos, no contra ellos.

¿Dónde puedes poner límites?

Hay distintos aspectos a los que podemos poner límites para entrenar mejor nuestra creatividad. Por ejemplo:

  • Paleta cromática
  • Tipografías
  • Tiempo (intenta hacerlo en 24h, por ejemplo)
  • Retícula (con o sin ella)
  • Estilo fotográfico

Conclusiones

Si eres capaz de trabajar con las limitaciones, sean impuestas por el propio proyecto o cliente o las definas tú mism@, el resultado que obtendrás será único, por el simple hecho de que probablemente nadie lo haya enfocado así.

Cada proyecto enfocado como siempre hace que los resultados se parezcan todos entre sí, y además no te permite crearte tu propio estilo.

Volviendo al ejemplo de Jessica Walsh, si echas un vistazo a sus proyectos verás que todos tienen algún tipo de limitación (habitualmente en la paleta cromática).

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