El poder de saber parar y pedir ayuda

Escrito por Cris Busquets. Publicado en Comunicación, Opinión

Para y pide ayuda - uiFromMars

Esto que leerás a continuación proviene directamente de esta última semana, pero también es algo que me ha ido sucediendo a lo largo de los años.

Y quiero compartirlo porque es una dinámica constante en el sector y de lo que se habla bastante poco.

Desde siempre he sido de ponerme más presión de la cuenta para obtener los mejores resultados. De ir metiéndome en un berenjenal detrás de otro y de ir cargándomelo todo a la espalda.

Pero esto es lo peor que puedes hacer.

Para. No pasa nada.

Existe una especie de cultura que no sé muy bien de dónde sale. No sé si proviene de la cultura americana y de la imagen del emprendedor que se pasa días sin dormir para sacar su gran producto y lograr así un gran éxito, o del miedo a fracasar.

O una mezcla de ambos.
Y aquí además haya que añadirle el toque del síndrome del impostor.

Esta semana en particular ha sido absurdamente complicada, hasta el punto de trabajar más horas de las necesarias e irme cargando de responsabilidades que, si bien tenían sentido, no me correspondían 100% a mi.

No sé todavía cómo, había llegado al punto de llegar a casa diciendo: no puedo más. Y encima sin tener ninguna herramienta o idea de por donde continuar.

Simplemente tenía en mi mente un: no puedo más.

Y no ha sido hasta que no he llegado a este nivel de saturación que no me he dado cuenta de algo: tengo en todo momento el poder de parar.

En la vorágine del día a día me daba la impresión de que tenía que poder con todo, saltando de reunión en reunión y de mensaje a mensaje. Sin siquiera cuestionarme si estaba haciendo lo que debía.

Sí “sentía” que hacía lo que tenía que hacer, pero no me había tomado el tiempo de parar en serio. Solo me he parado al llegar al “no puedo más” y al consiguiente ataque llorera.

Así que sí. Sé consciente de que estés donde estés, siempre tienes el poder de parar y reflexionar con calma.

De reflexionar si eso es lo mejor que puedes hacer en este momento y lo estás haciendo de la forma adecuada.

La inercia es muy mala y en situaciones de estrés y nervios (en mi caso, más autogenerados que otra cosa) cuesta mucho pararse a pensar.

Pero es la única manera de no estallar nivel épico. Y piensa que rindes mucho más con calma, serenidad y siendo consciente de qué haces en cada momento y por qué.

No rindes tan bien yendo a toda velocidad, porque no pones tu atención allí. El foco está en “lo siguiente”, no en “lo actual”.

Pide ayuda. Te hace más fuerte.

Hace unos años me costaba muchísimo pedir ayuda, sobretodo porque lo asociaba a debilidad. A que pensarían que no sabía hacer bien mi trabajo o que no sabía gestionar determinadas situaciones.

Pero esto es falso.
De verdad. Relee de nuevo el párrafo de arriba y métete esto en la cabeza:

Pedir ayuda es un superpoder. Es ser fuerte y humilde y sobre todo, es una batalla ganada al ego y al orgullo.

Porque son estos dos últimos los que nos meten (casi) siempre en líos.

Si te pasa como a mi, es posible que a veces pienses que no está bien molestar al resto con tu problema. O temes al rechazo. O simplemente quieres mantener la imagen de perfección y de “yo puedo con todo”.

Las respuestas de los demás no podrás controlarlas jamás, así que sólo puedes ocuparte de hacerlo en el momento adecuado y a la persona que más te puede ayudar en ese momento.

Pero hazlo. Te acerca a los demás y te conecta a quien te rodea. No asumas que puedes con todo, porque en el fondo sabes que no es verdad.

Pedir ayuda es lo que me ha dado alas esta semana para poder acabarla escribiendo este artículo que estás leyendo: no tenía previsto escribir nada porque estaba encallada en el “no puedo más”.

Darme cuenta de que podía parar y pedir ayuda ha sido lo que más me ha liberado y me ha permitido respirar.

Qué lástima que estamos viviendo en una sociedad que parece que premia la individualidad y que toma como ejemplo historias que probablemente ni siquiera son reales.

Te pediría que le dieras vueltas a esto que acabas de leer. Solo me gustaría que no olvides que el poder lo tienes tú en todo momento y que parar y pedir ayuda no te hace menos válid@, poco profesional o lo que sea que asocies a ello.

Al contrario, te hace más human@.


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  1. Jose Luis Martinez

    Ostras me recuerda a tantas veces que he visto lo mismo…

    Tengo compañeros que «viven» literalmente en sus trabajos.

    Yo siempre he seguido unas máximas fruto de experiencia y lecturas de sicología:

    – El trabajo son 8 horas, dormir son otras 8 y las 8 que restan son para mi familia y yo mismo.
    – Más vale calidad que cantidad, calentar la silla no sirve de nada.
    – La «faena» del trabajo es infinita, podrías trabajar 3 vidas y seguiría habiendo más (Sísifo).
    – Fracasar y meter la pata nos hace humanos y no pasa absolutamente nada por hacerlo, porque… (ver siguiente punto).
    – Todos los días amanece, por muy importante que pensemos que es nuestro labor, el mundo sigue girando sin nosotros.
    – El trabajo es algo que nos hemos inventado los seres humanos para pasar el tiempo.
    – Los indios del amazonas «trabajan» 1 hora al día (alimento, etc.) el resto del día «pasan el rato».
    – Podrías subsistir sin trabajar o haciendo lo mínimo, no es importante.

    Si le quitas hierro al asunto, te relajas y no te pasas horas y horas trabajando como un loco, paradójicamente serás más productivo, rendirás mejor y tus decisiones serán más acertadas. Es importante aprender a parar como bien dices y también a decir NO.

    Un abrazo.

  2. Yesika

    Enhorabuena Cris, este espacio, y en especial este artículo, me encanta. Tanta tecnología y esa exigencia que nos autoimponemos nos está haciendo perder la esencia personal. Gracias por tus publicaciones!

  3. ¡Súper identificada!
    ¡Gracias por este artículo! De verdad 🙂

  4. Isabel

    Hola! Gracias por este post.

    Creo que la sociedad ultracapitalista en la que vivimos se alimenta de esto que comentas, del individualismo, la hiperproducción y la competitividad.

  5. Cele

    Totalmente de acuerdo! Celebro tu aprendizaje! Igual, como el aprendizaje no es lineal y tendemos a repetir hábitos que no nos benefician, te recomiendo que vuelvas a leer esto en futuras oportunidades donde te sientas un poquitín acelerada, para seguir tu propio consejo, en una sociedad de apariencias y aceleradores. Excelente tu reflexión! Gracias por compartirla!

  6. Bueno, yo siempre he pensado que tiene que haber un término medio entre cumplir con las responsabilidades que uno tiene y hacer lo mínimo para que nos paguen. Y luego está el otro aspecto, el de cargarse con más responsabilidades de las que debes, que es de lo que hablamos. Como dices , no hay nada mejor que pedir ayuda y que parar un momento y mirar en perspectiva. Nadie se muere por esperar un poco más para tener su proyecto. 😉 Buen artículo. Abrazos.

  7. Completamente de acuerdo con vosotros, a veces cuesta darse cuenta de estas cosas pero creo que a todos los que estamos en esta profesión nos pasa.

    Lo realmente importante es darse cuenta de que ese «no puedo más» va en contra de nosotros mismos, de nuestro trabajo.

    Pero me gustaría que lo veamos cómo un punto de inflexión, un aprendizaje y sobre todo lo bien que viene compartirlo, sentir que no somos la única persona a la que le pasa.

    Que esto sea una ventana al futuro y que no nos haga perder la ilusión por tener una profesión tan apasionante y llena de retos.

    Muchísimo ánimo Cris!
    Un fuerte abrazo.

  8. Xavi

    Sí, creo que se de lo que hablas Cris.

    La responsabilidad de ir más o menos cargada no recae sólo sobre ti. Los compañeros deben tenderte una mano si ven que lo necesitas y sobretodo tus superiores han de saberte dosificar porque de lo contrario vas a petar.
    Todo el mundo va muy ocupado pero si ves que alguien lo está pasando mal no puedes esperar a que éste sea el que pida ayuda si no lo hace. Estamos todos en el mismo barco y debemos remar juntos… esto es de primero de compañerismo.
    Espero que te hayas recuperado y estés mejor. Un abrazo!

  9. Juan

    ¡Genial artículo! Solo una pregunta. ¿Leíste el libro «Superpoderes de éxito para gente normal»? Si no lo has hecho, hazlo. Es muy ameno. ¡Un abrazo y mucho ánimo Cris!

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